Desafíos

Creo que voy a enloquecer con esta aplicación:

Se llama Incómodo en portugués y Nuisance en inglés.

En la aplicación, que se vende (gratuita) bajo la etiqueta de libro digital, solo hay una pantalla, la que ven en la imagen superior.

Al activar la historia, entra en escena una mosca, con zumbido constante incluido; zumbido que parece molestar al personaje, quien gesticula y pone muecas de desagrado. Cuando el lector interactúa con la pantalla táctil, la mosca calla y acompaña al dedo del lector en cuestión hasta algún punto de la fisonomía del personaje, donde permanece quieta y silenciosa durante unos segundos hasta que echa a volar de nuevo, zumbando sin parar. Eso, una y otra vez.

En aquella primera lectura observé cómo, de pronto, apareció una rana en una especie de extensión de la pantalla; la rana se comió la mosca, que calló para siempre y todos felices.

No entendí muy bien qué pretendía esta obra, así que al día siguiente volví a abrir el aparato. Resulta que esta vez no hubo rana; por más que esperase, solo mosca y más mosca, y más zumbido y más mosca. No sé qué hice la primera vez, pero no hubo manera de sacar a la rana salvadora.

Hoy lo he vuelto a leer: es definitivo, no hay rana. Y resulta desesperante oír a la mosca zumbar sin parar. Yo seguía sin entender nada, así que decidí acudir a la web para ver si alguien me daba alguna pista para interpretar la obra.

Pista no encontré ninguna pero por el camino descubrí que la aplicación nace de un libro físico anterior:

Y conocí la página del ilustrador que, dicho sea de paso, me ha encantado. Aquí la tienen: http://www.andreletria.pt/en/menu_en.htm

Como seguía sin aparecer rana ninguna, y la situación ya me parecía de por sí digna de mención, decidí dejar a la mosca zumbando mientras escribía esta entrada sobre los desafíos que suponen las nuevas formas artísticas y literarias a nuestros mecanismos interpretativos (a ver si con algo más de tiempo venía la rana).

Y, mientras escribía con zumbido de fondo, reparé en la desagradable sensación que crecía dentro de mí, y se me ocurrió de pronto una posible respuesta:

¿No será que a quien alude el título, el que ha de sentirse incómodo, es el lector?

 

***Una semana después vuelvo para retractarme. ¡Hay una solución que hace aparecer la rana! Aunque no se la voy a contar… para no estropearles el trayecto.

Y el final -cuando se encuentra- también es diferente al señalado. Y tampoco se lo voy a desvelar… para no estropearles la sorpresa.

Lo que se mantiene intacto es el efecto en el lector, en el lector incómodo, incómodo como el personaje.

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