¿Escribir un libro infantil o crear una app?

El título de esta entrada es parte de la traducción directa de un artículo de Publishing Perspectives que a su vez reproduce una entrada publicada en el blog de la editorial Nosy Crow.

Como todos sabemos, el negocio de libros digitales infantiles está mucho más desarrollado en los países anglosajones que en el nuestro. Hay más editoriales infantiles con líneas de negocio digitales, publican más obras y son más innovadores; sus discusiones y reflexiones sobre el tema a menudo son abiertas y bastante más generosas que las nuestras, en las que siempre parece haber una persecución de la información por parte del receptor y unos tortuosos usos del lenguaje por parte del emisor. Es algo natural en este mundo de la competitividad empresarial, supongo.

 Aunque a menudo enlazo textos o vídeos en otros idiomas, esta vez el artículo me parece tan relevante que he pensado que sería buena idea acercarlo un poco más a los lectores hispanohablantes de este blog.

En este caso, apenas comentaré, aunque entradas anteriores y la propia elección del artículo ya dice bastante sobre mi posición en el debate. Lo que quiero aquí es hacer énfasis en la filosofía que subyace al artículo en cuestión, quiero que se fijen especialmente en los resaltes en negrita (que son míos), quiero que centren la lectura en las ideas sobre el desconocidísimo proceso de hacer un libro-aplicación infantil y no tanto en la discusión entre autora y editora o en la cuestión de los precios. Creo que a la hora de crear en digital, algunas ideas básicas son las mismas para obras táctiles que para obras online.

Por lo demás, me limitaré a publicar mi traducción del artículo al español (por favor disculpen las imprecisiones, simplemente quédense con la idea general y si encuentran errores háganmelo saber), pues creo que ya resultará de por sí útil a mucha gente. Me gustaría que el esfuerzo ahorrado llegase después de la lectura de este: a través de comentarios, reflexiones, intercambios y -ojalá- nuevas creaciones basadas en estas premisas.

Solo una nota antes de empezar: he escogido libro ilustrado como término general para no excluir libros ilustrados, álbumes ilustrados, libros sin palabras u otros libros de imágenes que se le ocurran al lector de esta entrada.

Vamos allá.

«Kate Wilson, directora general de Nosy Crow, editorial ganadora de la categoría “Editor del año” en los Independent Publishers Guild Awards y principal editorial británica de libros y aplicaciones, ha participado recientemente en una “charla” online sobre en qué consiste escribir libros-aplicaciones y en qué se diferencia de escribir libros ilustrados. Wilson explicó cómo empezó todo:

»”A través de un enlace de Twitter, llegué al blog de Moira Butterfield, en el cual ella animaba a los autores infantiles a entrar en el mundo digital. Y a lo cual di la bienvenida: hay una serie de autores, algunos que conozco, me gustan, respeto y he publicado, como Julia Donaldson, galardonada con el título Children’s Laureate, que han manifestado su falta de interés o desaprobación activa ante la narración multimedia e interactiva. Sin embargo, a nosotros, como he dicho en el blog, nos llegan numerosas propuestas de personas que no tienen una formación consistente sobre los retos y las oportunidades que supone escribir apps, ya sea sobre la interactividad que los niños esperan de aplicaciones táctiles, sobre las dificultades de la introducción de elementos no lineales en la narrativa, o sobre el grado en el que se necesita un equipo para crear una aplicación, siendo el escritor tan solo uno de los talentos creativos involucrados. Pensé que analizar las diferencias entre escribir un libro ilustrado y escribir una app me daría la oportunidad de reflexionar sobre nuestros propios procesos, así como presentarlos a aquellos autores que estuviesen pensando en probar suerte en este nuevo y emocionante medio”.

»Y este fue el mensaje de Wilson escribió para el blog de Nosy Crow:

»”Moira Butterfield escribió recientemente una entrada sobre la ‘batalla’ entre la lectura impresa y la lectura en pantalla (algo a lo que no somos ajenos). Y dice: ‘Creo que hay posibilidades más innovadoras por descubrir en la suma del binomio libro digital/ilustrado, y me gustaría que los editores recurriesen a los autores para obtener ideas, y no solo a genios informáticos. Creo que debemos entrar en ese proceso y ofrecer nuestra creatividad’.

»No he hablado con Moira antes de escribir esta entrada del blog pero, si partimos del suyo, no parece tremendamente entusiasmada con las aplicaciones que ha visto (¡tal vez no conoce las nuestras!): ‘Ya contamos con aplicaciones en las que los libros ilustrados se leen en voz alta y las imágenes cambian cuando los niños tocan la pantalla’. Moira parece estar sugiriendo algo más allá de las aplicaciones cuando se refiere a ‘en línea’. Dice: ‘Espero que las editoriales pidan a los autores que les ayuden con ideas creativas para estirar sus libros y hacer maravillosos y nuevos materiales en línea’.

»Así que vamos a tratar eso en primer lugar. Una razón clave de que las aplicaciones (y los libros electrónicos, pero eso es otro tema) son atractivas para los editores es que la gente está dispuesta a pagar por ellas. No siempre están dispuestos a pagar una cantidad enorme y, en efecto, nuestra experiencia nos dice que hay que ofrecer más contenido más barato que con los libros impresos. Sin embargo, hay pruebas de que la disposición de la gente a pagar es cada vez mayor: el informe de Carly Schuler para el Joan Gantz Cooney centre sugiere que el precio medio de las aplicaciones educativas para niños ha aumentado en un dólar entre 2009 y 2011… y, puesto que eso supone pasar de 1,13 a 2,14 dólares, representa un aumento de un 88%.

»Por el contrario, se ha demostrado la dificultad de los editores para convencer a los lectores de pagar por contenidos en línea (publicaciones de comercio exterior, educativas, científicas, técnicas y médicas -estoy hablando de ‘publicaciones comerciales’ y, específicamente, libros para niños, en esta entrada del blog-). Será interesante ver si iniciativas, que curiosamente no nacen impulsadas por editores, como Magic Town, que se basan en la lectura y los libros, tienen el mismo éxito que otros mundos virtuales como Moshi Monsters.

»Pero tal vez estoy entendiendo mal a Moira. Tal vez ella está diciendo que quiere que los editores acudan a los autores para crear apps.

»A nosotros nos encantaría encontrar autores que estuviesen interesados en trabajar en apps.

»Pero escribir una aplicación multimedia, muy interactiva, que suponga una experiencia de lectura satisfactoria no es lo mismo que escribir un libro ilustrado. Aquí expongo algunos ejemplos que muestran que, en nuestra experiencia, la escritura de una app narrativa para niños es diferente:

»La creación de una aplicación es un proceso altamente colaborativo. Se parece más, quizá, a escribir un guión de película que a escribir un libro. Por supuesto, los autores de libros ilustrados están acostumbrados a ser editados, pero escribir algo realmente interactivo, que se adapta a otros soportes, requiere un grado diferente de flexibilidad y de trabajo en equipo. Nuestras aplicaciones son altamente interactivas e incluyen ilustración, animación, narración en voz alta y música: el texto es, por una simple operación aritmética, una parte más pequeña de esa mezcla que en un libro ilustrado… lo cual no quiere decir que no sea una parte inmensamente importante.

»La creación de una aplicación es un proceso técnico. Moira escribe sobre ‘fanáticos de la tecnología’ y ‘genios informáticos’, y creo que los autores que estén interesados en trabajar en nuevos soportes necesitan conocer ‘fanáticos de la tecnología’ y ‘genios informáticos’ y comprender su tipo de creatividad, su sensibilidad y lo que consideran excelencia en su campo. Eso no quiere decir que los autores tengan que llegar a los editores con una app codificada y acabada (nosotros, por ejemplo, no buscamos eso: tenemos nuestro propio equipo técnico y queremos usar el código que hemos creado), pero creo que es útil tener ciertos conocimientos sobre  animación y programación.

»La creación de una aplicación es un proceso nuevo. Los autores que escriben libros ilustrados conocen ese tipo de libro de arriba abajo, y se apoyan en su amplia experiencia de lectura de libros ilustrados y, por lo general, de lectura de libros ilustrados a niños. En agosto de 2009 Winged Chariot lanzó el primer libro ilustrado en forma de app de Europa (se puede leer sobre esto aquí y en otros lugares), así que es un tipo de publicación que tiene solo tres años de edad. Nosotros comenzamos a trabajar en aplicaciones -que creíamos que se leerían en una pantalla más grande que la que teníamos entonces disponible, varios meses antes del lanzamiento del iPad, que resultó ser el nombre del dispositivo que habíamos estado esperando- en mayo de 2010. Así que las apps son nuevas y se están desarrollando rápidamente. Creo que los autores que estén interesados en escribir en este medio necesitan estar al día de los desarrollos, sumergirse en este mundo y conocer lo mejor de las aplicaciones que ya están ahí fuera y, mejor aún, pasar tiempo con niños leyendo esas aplicaciones para ver cómo utilizan la pantalla y lo que esperan de ella.

»Las aplicaciones son voraces: si partimos de nuestra experiencia, necesitan más contenido que un libro ilustrado dirigido al mismo grupo de edad. Redactar un texto como si fuese para un libro ilustrado no va a proporcionar suficiente texto para una aplicación. Lo cual no quiere decir que se pueda tener tanto texto en una pantalla como el que se puede tener en una página impresa.

»Las aplicaciones son no lineales, o, al menos, completamente lineales: nuestra experiencia nos indica que es importante comprender el equilibrio existente entre una historia narrativa y otros elementos no lineales.

»La conclusión es que tenemos una gran cantidad de propuestas de textos de libros ilustrados que nos envían con la idea de que “podría ser una buena aplicación”. A menudo, esto se basa solo en un par de sugerencias de interactividad del tipo: “cuando se toca el cielo, las estrellas brillan”, por ejemplo.

»Pero, en nuestra opinión, eso no es suficiente.

»De hecho, hemos escrito los textos para todas las aplicaciones que hemos publicado hasta la fecha.

»Pero eso está a punto de cambiar. Nuestra próxima aplicación, Rounds: Franklin Frog, de la que se puede ver una ilustración en la parte superior de este post, está escrita por un “autor externo”: un equipo de autor-ilustrador, marido y mujer, llegó con la idea, escribió el guión e hizo la ilustración. Aún así, creo que la propia Emma, que fue quien escribió el guión, diría que este lleva un gran trabajo de un equipo involucrado en machacar una y otra vez el texto final. Una vez hecho esto, hubo ajustes finales del estudio de grabación: utilizamos voces de niños y había un par de cosas que nuestra narradora, Connie, no podía decir con la expresividad y fluidez que necesitábamos… así que lo cambiamos sobre la marcha. Mantuvimos el sentido, y fuimos fieles a la intención del autor, pero cambiamos una palabra, el orden de las palabras o el ritmo para crear algo que sonara bien, y no solo que se leyera bien.

»Así lo hicimos, y los resultados podrán verse en un par de semanas. Y estamos más que dispuestos a hacerlo de nuevo. Así que, vamos, autores: envíenos sus excelentes ideas cuidadosamente pensadas, con su visión de los elementos multimedia e interactivos que se podrían añadir a su brillante texto. Queremos seguir produciendo las mejores aplicaciones de su categoría, y queremos saber de usted si cree que puede colaborar con nosotros para lograrlo».

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