Una brújula para el navegante literario

Hagamos un experimento.

Demos un paseo por las obras digitales seleccionadas para el New Media Writing Price. Pueden leer hipercómics como A Duck Has an Adventure o el ya citado en este blog Hobo Lobo of Hamelin.

¿Y qué tal si lo intentamos con Window?

Tenemos ejemplos a raudales de obras digitales accesibles en la red. Vean la selección del grupo de investigación Hermeneia con más de 700 obras.

Demos por superado el debate sobre la denominación del baúl donde clasificar estas obras y centrémonos en leerlas. Lo llamen o no literatura, me parece bastante evidente que es necesaria una competencia lectora especializada para la interpretación o, si prefieren, el disfrute de estas obras.

Cuanta más literatura digital leamos, más la comprenderemos y más sacaremos de ella como lectores, como suele ocurrir con todas las artes.

Ahora bien, creo que hasta este momento el público general poco ha leído en formato digital (por supuesto no me refiero a Internet ni a ebooks sino a literatura digital). Y, claro, toda novedad exige un esfuerzo.

Hace poco, en una clase sobre literatura infantil digital, hablábamos de las barreras de este tipo de obras. Las barreras son numerosas desde antes de comenzar a querer leer obras digitales y algunas van incluidas en las propias obras (es parte de su estética, aunque a veces nos cueste admitirlo).

Nada de lo que acabo de escribir es novedad. Hay mucho escrito sobre obras y lectura digitales.

¿Por qué traerlo al blog, entonces? ¿Por qué hacer este recorrido?

Pues sencillamente porque encuentro aquí más argumentos para introducir a los niños en la lectura digital desde edades tempranas -así como en la audiovisual, la interactiva, la sencilla y la exigente en todos los sentidos-. Porque las apps, entre otros, son herramientas que ayudan a familiarizarse con estas formas de expresión que resultan tan ajenas a quienes nos hemos criado principalmente descifrando letras sobre papel.

Y, más importante todavía, porque el esfuerzo que nos exige a los mediadores comprender estas formas digitales infantiles -en apariencia más accesibles que las dirigidas a un público adulto- redunda en la educación literaria de niños y jóvenes, pero también en nuestra propia formación para ser más competentes en la interpretación del arte digital.

Deje un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s